sábado, 27 de noviembre de 2010

Me encanta el agua.
Ya sea de mar, río, laguna, de la canilla, estanque podrido o pecera mugrienta, etc.
En fin, el agua me gusta y cuando muera tírenme al agua.
Ya sea de mar, río, laguna, de la canilla, estanque podrido o pecera mugrienta, etc.


Photo by Guido Leiva.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Jaime V

Griselda deja el jabón sobre el mostrador.
La chica.
Griselda, la chica.
La chica, Griselda, la que atendía el negocio.
Griselda, la chica, la que atendía el negocio, donde Jaime fue a comprar.
La chica, Griselda, donde Jaime fue a comprar, la que atendía el negocio, al que fue desnudo.
Griselda, la chica, la que atendía el negocio, donde Jaime fue a comprar, al que fue desnudo, en busca de un jabón.
La chica, Griselda, donde Jaime fue a comprar, la que atendía el negocio, en busca de un jabón, al que fue desnudo.
Griselda, la chica, la que atendía el negocio, donde Jaime fue a comprar, al que fue desnudo, en busca de un jabón. Jaime se olvido la billetera.
La chica, Griselda, donde Jaime fue a comprar, la que atendía el negocio, en busca de un jabón, al que fue desnudo. No podía pagar el jabón, Jaime se olvido la billetera.
Griselda, la chica, la que atendía el negocio, donde Jaime fue a comprar, al que fue desnudo, en busca de un jabón. Jaime se olvido la billetera, no podía pagar el jabón. Tenía olor a meo.
La chica, Griselda, donde Jaime fue a comprar, la que atendía el negocio, en busca de un jabón, al que fue desnudo. No podía pagar el jabón, Jaime se olvido la billetera. Sin el jabón, tenía olor a meo.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Jaime IV

Sale a la calle, recordemos que Jaime estaba completamente desnudo.
Comienza a caminar tranquilo, como si tuviera ropa.
Al cabo de unos metros y a causa de las miradas y lo que la gente le decía al pasar, Jaime recuerda su estado de desnudez total y pasa de caminar, a correr.
El negocio en el cual tenía planeado comprar el jabón, estaba a unas cuatro cuadras de su casa.
Las cuatro cuadras más raras y difíciles de su vida.
Sin importarle la gente que venía corriéndolo para frenarlo en su carrera de comprar un simple jabón, desnudo.
Finalmente llega al negocio.
Para su alegría, en el negocio no había otro cliente.
Salvo la mujer que atendía, que dicho sea de paso le gustaba.
La mujer al percibir el cuerpo desnudo de Jaime, comienza a gritar.
Jaime trata de callarla y explicarle que solamente quería un simple jabón para poder seguir bañándose y que no le quedo otra opción que salir desnudo a comprarlo.
La mujer entiende la desesperación de este simpático muchacho, le da el jabón.
Ninguno pensó el problema que se iba a plantear a la hora de pagarlo.